Mucho que agradecer, a pesar de padecer
- Beatriz Rodríguez

- 24 sept 2025
- 2 Min. de lectura
En marzo de 2020 nuestras vidas cambiaron de forma radical. La llegada del COVID-19 trajo miedo, incertidumbre y la pérdida de seres queridos. Fue un tiempo muy duro, y desde aquí quiero recordar a todas las personas que ya no están con nosotros y enviar un abrazo a sus familias.
Sin embargo, también quiero compartir la otra cara de la moneda: aquello positivo que pudimos aprender en medio de la dificultad. Porque incluso en los momentos más oscuros, siempre hay espacio para la resiliencia, la unión y la gratitud.
Lecciones que nos dejó la pandemia
Durante aquellas semanas descubrimos la importancia de lo esencial:
La tecnología como aliada: videollamadas, mensajes y fotos nos mantuvieron cerca de nuestros seres queridos.
El teletrabajo y la flexibilidad laboral: muchas empresas demostraron que se podía seguir adelante desde casa, conciliando mejor la vida personal y profesional.
La creatividad en el día a día: karaokes caseros, gincanas en el salón, tardes de manualidades… lo simple volvió a tener valor.

Mi experiencia personal
En aquel momento yo vivía en Madrid, pero el destino quiso que volviera al pueblo para ayudar en el negocio familiar. Aunque al principio fue extraño, pronto me di cuenta de lo afortunada que era: tenía espacio, compañía, y la oportunidad de colaborar en la panadería centenaria de mis padres.
Ese tiempo me permitió reconectar conmigo misma: leer, estudiar, hacer ejercicio, meditar, pintar, tomar el sol y, por supuesto, salir al balcón cada tarde a las 20:00 para aplaudir junto a mis vecinos.

Una mirada agradecida
No quiero olvidar la labor de todos los sanitarios y profesionales que estuvieron en primera línea cuidando de nuestra salud y seguridad. Gracias a ellos aprendimos el verdadero significado de la palabra compromiso.
Hoy, con el paso del tiempo, sigo creyendo que aquella vivencia nos dejó una gran lección: la vida puede cambiar en un instante, y por eso debemos valorar lo esencial, cuidar nuestras relaciones y agradecer cada día lo que tenemos.
Reflexión final
La pandemia nos enseñó que la resiliencia, la capacidad de adaptarnos y la gratitud son herramientas fundamentales para sobrellevar las crisis.Como psicóloga, quiero invitarte a que te preguntes:
👉 ¿Qué aprendiste tú en ese tiempo que todavía te acompaña?
👉 ¿Qué quieres mantener en tu vida de aquellas lecciones?
Déjamelo en los comentarios, me encantará leerte.
Con cariño,Beatriz Rodríguez



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