Autoestima: aprender a mirarte con otros ojos
- Beatriz Rodríguez

- hace 16 horas
- 3 min de lectura
Vivimos rodeados de imágenes de vidas aparentemente perfectas, personas que parecen tener más éxito, más seguridad, mejores relaciones, mejor físico o una vida más emocionante.
Y, casi sin darnos cuenta, podemos empezar a compararnos.
“¿Por qué yo no soy así?”
“¿Qué estoy haciendo mal?”
“No soy suficiente.”
La comparación constante puede convertirse en una de las grandes enemigas de nuestra autoestima.
¿Qué significa realmente tener una buena autoestima?
Tener una autoestima sana no significa pensar que somos los mejores, sentirnos seguros todo el tiempo o estar satisfechos con cada parte de nosotros.
La autoestima tiene más que ver con la relación que mantenemos con nosotros mismos.
Es poder reconocer nuestras capacidades, aceptar nuestras limitaciones y entender que nuestro valor como personas no depende de nuestros éxitos, nuestro aspecto físico, la opinión de los demás o nuestros errores.
Una persona con una autoestima saludable también puede sentirse insegura.
La diferencia está en que la inseguridad no define quién es.
Cuando nuestra autoestima depende de la aprobación
“Si le gusto, entonces valgo.”
“Si me reconocen en el trabajo, significa que soy bueno.”
“Si me dicen que estoy guapa, me siento bien conmigo.”
“Si alguien me critica, empiezo a pensar que quizá tenga razón.”
Cuando nuestra valoración personal depende demasiado de lo que recibimos del exterior, nuestra autoestima puede convertirse en una montaña rusa.
Un comentario positivo puede hacernos sentir extraordinariamente bien y una crítica puede hundirnos.
Por eso, uno de los grandes objetivos no es conseguir que todo el mundo nos valore, sino aprender a valorarnos incluso cuando los demás no lo hacen.
La forma en la que te hablas importa
Piensa por un momento cómo hablarías con alguien a quien quieres si cometiera un error.
Probablemente no le dirías:
“Eres un desastre.”
“No haces nada bien.”
“Siempre lo estropeas todo.”
Sin embargo, muchas personas utilizan exactamente ese lenguaje consigo mismas.
La autoestima también se construye a través del diálogo interno.
No se trata de repetir frases positivas que no creemos, sino de aprender a hablarnos con respeto, comprensión y realismo.
Cambiar:
«“Soy incapaz.”»
por:
«“Esto me está costando, pero puedo aprender.”»
Puede parecer una pequeña diferencia, pero modifica la manera en la que interpretamos nuestras dificultades.
No tienes que sentirte suficiente todos los días
Habrá días en los que dudes de ti.
Días en los que no te guste lo que ves en el espejo.
Días en los que cometas errores.
Días en los que alguien no te elija.
Y eso no significa que hayas perdido tu valor.
Tu autoestima no debería depender de que todos los días sean buenos.
Construir una autoestima saludable implica aprender a permanecer a nuestro lado también en aquellos momentos en los que no nos sentimos orgullosos de nosotros mismos.
Algunas preguntas para empezar a trabajar tu autoestima
Puedes detenerte unos minutos y preguntarte:
- ¿Cómo me hablo cuando cometo un error?
- ¿Cuánto depende mi estado de ánimo de la opinión de los demás?
- ¿Me comparo constantemente con otras personas?
- ¿Reconozco mis logros o siempre pienso que podría haberlo hecho mejor?
- ¿Soy capaz de poner límites aunque alguien pueda enfadarse?
- ¿Qué cualidades valoro de mí que no tengan que ver con mi aspecto o mis resultados?
No necesitas responderlas perfectamente.
Lo importante es empezar a observar la relación que tienes contigo.
La autoestima no consiste en gustarte siempre. Consiste en no abandonarte cuando no te gustas.
Y quizá ese sea uno de los mayores aprendizajes: no necesitamos convertirnos en otra persona para sentir que somos suficientes.
Podemos trabajar para conocernos, aceptarnos y construir una relación más amable con nosotros mismos.
Si sientes que la inseguridad, la comparación o la necesidad de aprobación están afectando a tu vida y a tus relaciones, pedir ayuda psicológica también es una forma de cuidarte.
Con cariño, el Blog de Bea Ro




Comentarios