Siempre vamos con prisa… ¿Qué está pasando?
- Beatriz Rodríguez

- 9 oct 2025
- 2 Min. de lectura
¿Alguna vez has sentido esa sensación constante de falta de tiempo?Esa presión de llegar tarde a todos sitios, de no tener ni un respiro entre el trabajo, reuniones, informes o actividades. Parece que el día nunca es suficiente.
Pero… ¿de verdad nos falta tiempo?¿O hemos creado un nivel de velocidad ficticio que nos atrapa sin que nos demos cuenta?

Un ejemplo real: cruzando en rojo para “ganar minutos”
Hace unos días, una paciente —a la que llamaremos Carmen— me contaba algo que me hizo reflexionar profundamente:
“Entre el lunes y el martes, mientras paseaba por mi barrio, vi a más de diez personas cruzando semáforos en rojo o por lugares indebidos. Ponían en riesgo su vida y la de los conductores solo para ganar unos minutos. No lo entiendo, Bea… la gente va demasiado deprisa y no se da cuenta del peligro”.
No pude más que darle la razón. Y su relato me llevó a preguntarme:¿Qué nos pasa como sociedad que ya ni siquiera somos capaces de esperar el cambio de un semáforo?¿Por qué comemos en menos de 30 minutos?¿Por qué decimos que no tenemos tiempo para ver a nuestros amigos, pasear o simplemente leer?

Vivir en “modo prisa” nos desconecta
Vivimos tan deprisa que hemos olvidado respirar y disfrutar del presente. Nos organizamos con semanas o incluso meses de antelación, y a veces ni siquiera hemos terminado los propósitos del día.
Cuando voy a la oficina, todavía percibo diferencias entre el ritmo de la ciudad y el del campo. Aunque, sinceramente, cada vez noto menos esa calma rural… y eso me preocupa. No quiero perder la paz y tranquilidad que encuentro en el entorno más lento, porque sé que ese equilibrio es esencial para nuestra salud mental.
Estrés: el nuevo ritmo frenético
Hoy, a ese ritmo acelerado lo llamamos estrés. La ciencia y la medicina llevan tiempo advirtiéndolo: niveles altos de estrés y cortisol afectan directamente a nuestra salud, aumentando el riesgo de enfermedades físicas y mentales.
El refrán popular lo resume muy bien:
“Vísteme despacio, que tengo prisa”.
Las prisas nunca han sido buenas consejeras.
Aprende a detenerte
Mi recomendación como psicóloga es sencilla pero poderosa:👉 Detente.👉 Respira profundamente.👉 Dedícate tiempo para ti.
Piensa: ¿cuántas veces has sonreído hoy?Si puedes contarlas fácilmente… probablemente han sido pocas. Y eso ya dice mucho.
Celebra la vida, sin prisa
Seamos más positivos, más divertidos. Busquemos conscientemente el lado bueno de las cosas .Solo así podremos bajar el ritmo, reconectar con nosotros mismos y seguir #CelebrandoLaVidaa.
Nos leemos en unos días.
Feliz semana, con amor.
✨ Bea Ro ✨



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